Los 5 errores más comunes en un manuscrito (y cómo detectarlos antes de enviarlo)

Poner el punto y final es un alivio, pero también el momento de ponerse las gafas de editor. Antes de que nos mandes tu obra, echa un vistazo a estos puntos. Prometemos que no duele.

A menudo recibimos manuscritos con historias increíbles, ideas que nos dejan con la boca abierta, pero que están «escondidas» bajo capas de fallos técnicos. No te preocupes, nos pasa a todos. Hasta los grandes premios Nobel tienen editores que les tiran de las orejas. Queremos compartir contigo esos «vicios» que detectamos a la primera para que puedas pulir tu obra y que, cuando nos llegue, nos enamore de
entrada.

1. El temido «Infodumping» (o soltar el rollo)

Te has documentado durante meses sobre la Venecia del siglo XVIII y quieres que el lector sepa cuánto sabes. ¡Error! El lector quiere saber qué le pasa a tu protagonista, no leer un tratado sobre el comercio de la seda en el puente Rialto. La información debe ser como el aliño de una ensalada: si echas demasiado de golpe, no se puede comer.

2. Diálogos que parecen sacados de un manual de instrucciones

—Hola, Juan, ¿sabes que hoy es martes y que ayer perdimos el juicio porque el abogado no llegó a tiempo? —Sí, Pedro, lo sé perfectamente, y por eso estoy tan enfadado aquí sentado en mi despacho de la calle Alcalá.
Nadie habla así. Los personajes se dicen cosas que ya saben solo para que el lector se entere. Eso se llama «diálogo expositivo» y rompe la magia. Los diálogos deben sonar naturales, con pausas, con silencios y con lo que los escritores llamamos «subtexto» (decir algo sin decirlo).

3. Adjetivos: La tentación del exceso

«El sol brillaba radiante, amarillo y caluroso sobre el campo verde, extenso y frondoso». Uf, qué cansancio. Muchos autores noveles creen que cuanto más adornen la frase, mejor escriben. En realidad, es al revés. Un buen verbo suele ser mejor que un verbo flojo con tres adjetivos. Menos es más. Siempre.

4. Personajes que no fallan nunca

Si tu protagonista es el más guapo, el más listo, siempre tiene la respuesta correcta y nunca se equivoca, el lector desconectará. ¿Por qué? Porque no nos parecemos a él.
Nos gustan los personajes con cicatrices, con miedos irracionales y que meten la pata de vez en cuando. Dale a tu héroe un defecto, una manía o una debilidad. Lo hará humano.

5. El inicio que tarda en arrancar

Si tu historia empieza de verdad en la página 40, corta las 39 anteriores. Suena duro, pero vivimos en la era de la distracción. Si en las tres primeras páginas no ha pasado algo que me haga querer seguir, es probable que el lector cierre el libro. Empieza en medio de la acción (in media res) o con una emoción potente.

Tabla de revisión rápida para tu manuscrito

 Señal de alerta

Hay capítulos donde no avanza la trama principal

Solución sugerida

¿Es necesario? Si no aporta nada, .fusiónalo o bórralo

 Señal de alerta

 Usas demasiadas exclamaciones (!!!)

 Solución sugerida

Deja que la fuerza de la frase transmita la emoción, no los signos.

Señal de alerta

Tu personaje cambia de opinión sin motivo claro.

 Solución sugerida

Revisa sus motivaciones. Debe haber un porqué

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